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sábado, 20 de marzo de 2010

Treinta y cinco minutos, Alex Sangal


DESESPERANZA, HASTÍO, HARTAZGO, desamparo. Quince minutos en un embotellamiento, y tan sólo a cinco de mi destino. Calor, estupor, rabia. ¿Qué demonios será, que ésto no avanza? Estoy en una curva. Sólo veo los reflejos metálicos de los coches por delante de mí y rostros iracundos, alienados por el retrovisor, A mi derecha, dentro de un BMW, un hombre joven tipo ejecutivo da un sorbo a un café de Starbucks, dos minutos después se pica la nariz, saca un moco y baja la ventana para tratar de aventarlo, pero se le queda pegado en el dedo por más intentos y fuerza que aplica al resortear su dedo índice. No le queda más remedio que embarrarlo en la portezuela. Me mira de reojo. Yo desvío la mirada a mi retrovisor. Se mete el dedo a la nariz. En la radio un estúpido bromea a su novia con que lo tienen secuestrado. La pobre llora desesperada, no tiene dinero para pagar. Uno, dos, tres, veinte sonidos de claxon en estereofónico. Le compro un Marlboro Rojo por dos pesos a la mujer que hace su agosto con los pasantes entorpecidos.

Avanzo. Siento un gran placer al hundir mi pie en el acelerador. Dura poco. Me detengo. Suena de nuevo el concierto desesperado de mi contingente, al que me uno. Toco todos los ritmos y frecuencias que se me ocurren, pasando por las mentadas de madre. Veo. Una mujer policía detiene el tránsito con un barril naranja de contención. El tripulante de vehículo permanece inmóvil, mientras todos los demás nos desgañitamos en un frenesí acústico. Ya son veinticinco minutos. Cambio de estación: noticias; aparecieron dos agentes de aduanas decapitados cerca del aeropuerto. El estomago se me revuelve. Me cagan las noticias, los políticos, los jueces, los magistrados, los judiciales, los partidos, Elba Esther. Me sudan las manos, sostengo con mi mano izquierda el volante y veo palpitar mis arterias. Tiro la colilla del cigarro al cenicero. Bajo el espejo, mis ojos están irritados, me respiro sobre la mano. Huelo a alcohol, no aguanto la resaca.

Avanzo. Lo voy a lograr...¡voy a pasar! Me equivoco. Detienen al ejecutivo del moco frente a mí. Puedo escuchar mi encabronamiento en los latidos del corazón. No lo puedo creer, ya son treinta minutos. El mismo tiempo en el que recorrí diez kilómetros desde mi casa. Las dos mujeres policía platican recargadas en el barril, una masca chicle con la boca abierta, como tortillera. La otra, gorda, sostiene un recipiente de agua de dos litros a la mitad. Pinche gorda, ponte a hacer ejercicio. El claxon, mi voz. No lo dejo de tocar, me miran, y me hacen seña de callar. ¿Por qué me voy a callar chinga? ¡Tengo casi una puta hora esperando! Quitan el barril. ¡Al fín!
-Para a esta pinche vieja -dice la autoridad.
-!Pinche vieja tu puta madre! -le grito-. Nos tienen aquí atrapados. ¡Tenemos cosas que hacer! ¡Déjame pasar pinche gorda!
La gorda me mira. Da la vuelta hacia mí.
-Sus documentos.
-¿Que documentos? ¡Quiero pasar! ¡Ya!
Abro la guantera. Está el revolver que mi esposo me enseñó a usar. La vieja está distraída. Le voy a sacar un pedo.
-¡Que me dejes pasar! -le apunto.
Da dos pasos atrás, mueve la mano hacia la cintura.
Disparo. Una, Dos, Tres veces. Bajo del auto. La otra policía se quiere agachar, le disparo. Ya no escucho nada. Los que están esperando atrás, dejan sus autos mudos, parecen estar congelados. Yo ya no pienso. Ya no recuerdo a donde iba. Ya no se a donde ir. Camino entre los coches en sentido contrario. Nadie se mueve. Nadie hace nada. La mujer de los cigarros corre. Un motociclista se aparta de mi camino. Suelto la pistola. Sigo caminando. Hace calor.

Alex Sangal en Twitter: http://twitter.com/Rebatingas
Alex Sangal en Blogspot: http://rebatinga.blogspot.com

2 comentarios:

  1. Hola Demax como andas. Esta bueno el cuento. Onda que al principio como empezaba pense que era parecido al de Cortazar " La autopista del Sur" pero despues nada que ver.
    Es mas. Eso de ir de contramano en la Autopista o bajarme del auto a pelear con la policia yo a veces lo hago en el GTA City jaja
    Te mando un abrazo. Chau

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  2. @Gustavo, es como un crossover entre Cortázar y el GTA jajaja, gracias por pasarte y me gustaría poder postear alguno de tu cuentos en los post de fin de semana del blog, ¿qué me decís?

    Saludos !

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